Charlie, el del copa. Primera parte
February 29th, 2008 por junker367
Me llamo Carlos, aunque todos mis amigos me llaman “Charlie el del Copa”.
Mi pasión por la preparación de vehículos viene de muy atrás, todo empezó hacia el año 83 cuando tenía tan solo 4 años de edad, entonces mis padres me regalaron un triciclo que andaba a batería, pero venía muy “pelao” de serie, asi que intenté maquearlo un poquito, la verdad es que con esa edad ya era todo un manitas. Le cambié las ruedas de plástico por las de una Torrot Colorado, iban muy bien porque agarraban mucho más y en el paso por curva me veía muy beneficiado, además le adapté unos frenos con zapatas ventiladas de mayor tamaño y gracias a ellas podía apurar aún más en las rectas.

Cuando salía al parque con él, todas las viejas se subían a los bancos acongojadas, pero las niñas sin embargo estaban locas por montar en mi GT (Gran Triciclo). Ya de aquella tenía piques con los niños de papá, los típicos pijitos, que tenían todos ellos el 4×4 y la moto París-Dakar Malboro Country, que valían un montón de pasta y no pasaban de los 6 km/h, cuando yo de aquella ya alcanzaba los 15 km/h “sobrao”. Esto lo conseguía porque a parte de la batería, le había acoplado dos motores de minipimer en las ruedas traseras. Hasta que un día en mojado, iba lanzao se me fue de atrás no pude “contramanillear” bien y lo estampé contra una papelera del parque, quedó siniestro y juré que nunca más tendría un tracción trasera.
Mis primeros pinitos en el mundo de los motores (25 cc exactamente) llegaron algo más tarde, a los 12 años de edad con una desbrozadora. Tenemos un “prao” en Cudillero y mi padre se quejaba porque cuando la hierba estaba demasiado larga la máquina se ahogaba y no podía con ella.
Entonces decidí colocarle otro motor (fue mi primer híbrido) se trataba de un motor de lavadora muy potente… era una pasada, no hacía falta afilarle el disco nunca, porque no cortaba la hierba ¡la arrancaba de cuajo!, lo que pasa que cuando el motor centrifugaba aquello no había Dios quien lo controlara. Fijaos como sería, que mi primo Eustaquio el de la Fragua se la llevaba ¡para talar el monte de eucaliptos que tenía! era la bomba.
Nada más cumplir los 18 años de edad me puse como loco a sacar el carnet de conducir, no pensaba en otra cosa más que en conducir (legalmente me refiero porque estaba cansado de coger el coche de mi padre). El teórico no me resulto difícil (llevaba chuletas hasta en las gafas) pero el práctico tube algún problemilla.
La primera vez suspendí porque iba algo lanzao y de repente me mandó aparcar, como no me iba a dar tiempo a meterlo en el hueco, para ahorrar una maniobra lo aparqué directamente tirando del freno de mano, cosa que no entiendo porqué al examinador no le hizo mucha gracia, y eso que lo había dejado “niquelao”.
La segunda vez si que fue una injusticia. En un cruce muy peligroso de la autovia que está limitado a 70 km/h (es una zona donde hay muchísimos accidentes) yo lo crucé a 140. Tanto el examinador como mi profe de autoescuela se quedaron pálidos, yo no lo entiendo. Si sabes que es un tramo muy malo donde hay muchas ostias, lo mejor será estar el menor tiempo posible en él ¿no? por eso iba a todo lo que daba…pero nada, ellos simpre ven el lado malo. Al final a la tercera fue la vencida. Con el carnet en la mano y la “L” en la papelera, me fui a por el Renault 5 GTL de mi padre. El coche es de mi quinta y yo creo que por eso le tengo tanto cariño. Aquí están los procesos que sufrió hasta convertirse en el bólido que es actualmente.



Viendo la trayectoria con los motores…..a saber que le hizo al R5
Claro y nos dejas a todos con las ganas de ver el quitanieves ¿no? A esperar se ha dicho.
Un saludo cordial.