Crónica de una decepción–> Toma 1
November 5th, 2007 por junker367
Hace exactamente una semana, estuve en Valencia.
La razón, ver por cuarta vez consecutiva al grupo por el que he sido dévoto fan durante toda mi vida. Para el que no me conozca, hablo de Héroes del Silencio.
Después de haber estado a 50 metros de ellos, separado por unas vallas y un riachuelo, y no haber podido verlos bien (irónicamente, seguro que estuve más cerca de ellos que mucha gente que entró al concierto), e incluso después de que pasaran a 50 centímetros mía coincidiendo por la carretera que ellos usan para escapar mientras volvía del concierto, debo recapacitar sobre las razones que hicieron que se produjera una de las mayores desilusiones de mi vida.

Mi historia es prácticamente la misma que esta (cambia que yo no llevo su tatuaje y… poco o nada más), por lo que razones sentimentales y fanáticas, leed el link anterior
Ahora es cuando empiezo mi reflexión de siempre, la reflexión “cocheril”.
Salgo yo de Madrid, ciudad donde vivo, todo contento hacia Valencia. Voy a ver al grupo que más me gusta, y además, iré al circuito Ricardo Tormo, de Cheste, uno de los pocos circuitos que me quedan en España por visitar.
Atasco en la M30. Atasco en la salida de Madrid dirección a la autovía A3 para ir hacia Valencia. De momento, todo marcha muy normal. Mientras desembrago, meto primera, avanzo 2 metros, embrago y pongo punto muerto, como todos que estábamos allí, voy pensando (a otros les da por tener mala ostia y pitar a los demás, y adelantar por el arcén) que, da igual el tiempo que lleves en Madrid. Atascos siempre habrá, y por mucho que los sufras, nunca te acostumbrarás.
Debido a que suelo ir con mucha frecuencia a mi pueblo de Aragón, a 72 kms de Zaragoza y unos 365kms de Tres Cantos, pueblo de Madrid donde resido, siempre puedo comparar objetivamente la diferencia de tráfico entre las llamadas operaciones Salida (puente de todos Santos, Navidad, Semana Santa, puente del 1 de Mayo, Vacaciones de verano…) y los demás días normales de circulación. Otra cosa no, pero viajes y atascos, es el pan mío de cada día semana.
¿Y esto que cojones os importará? Es lo que estaréis pensando. Pues es simplemente para que tengáis una ligera idea de que sé por propia experiencia de lo que voy a hablar a continuación.
Aquí os dejo una pista

Llego a las 5 y media de la tarde a las inmediaciones del circuito de Cheste, mientras me dirijo al puerto de Valencia, donde ya he quedado con Tito y FactorXX. Paso despacio, observando el circuito. No está mal, pienso para mí. En estas que me da por mirar la entrada de la autovía y…. ya veo unos coches retenidos. Vaya, habrá que darse prisa en llegar o pillaremos retenciones, pienso iluso de mí.
Conforme sigo avanzando hacia Valencia, sigo mirando el carril que está a mi izquierda, el de ida al circuito desde la ciudad.
Coches, cocheS, cochES, cocHES, cOCHES, COCHES, máS COCHES, mÁS COCHES, MÁS COCHES, Y MÁS Y MÁS Y MÁS… Y SIGUEN, Y SIGUEN, Y SIGUEN, Y SIGO, Y SIGO, Y SIGO viendo coches y no dejo de ver coches y… miro el kilometraje y…
SANTO DIOS!!! MADRE DEL AMOR HERMOSO!!! ¿QUÉ COJONES ES ESO? ¿CUÁNTOS COCHES HAY ALLÍ?
Mientras sigo hacia Valencia, absolutamente los primeros 15 kilómetros están colapsados de coches. Eso me empieza a asustar, pero recuerdo de donde vengo, y… me intento autoconsolar con la frase que le suelo decir a Elogui en momentos etílicos “¡¡¡En peores plazas hemos toreao, y hemos salido por la puerta grande!!!”… pero esta vez la puerta grande no se iba a abrir.
Llego a Valencia, y empieza a llover. El concierto peligra, pero más peligro es que el GPS se haya quedado sin pilas (sí, mi GPS no tiene batería, tiene pilas, ¿qué pasa? el que es chulo, no lo es sólo para un día
), tengo que llegar a un sitio que no sé donde está, en una ciudad que no conozco, y con peor tráfico debido a la lluvia.
Una vez llego, apresuro a Tito y FactorXX y nos dirigimos en vano al circuito. Pongo pilas al GPS, arranco motores, y ale ale, que me temo lo peor. A las 17:45 llegamos a la incorporación de la autovía que nos llevará al circuito y… paramos. La pareja que viene conmigo, desconoce la causa de la retención, pero yo la sé de sobra. Miro el GPS y… restan 18 kms. Verás tú, que esto no me gusta. ¡¡Pasan 30 minutos y es cuando me da por fijarme un detalle que hasta entonces no me había percatado. La autovía en la que estamos tiene 3 carriles!! Jooooder. 18 kilómetros, tres carriles ocupados, hasta el circuito… no puede ser. Es una broma, me resigno a pensar. Miro el mapa del GPS. Localizo el circuito. OK. Vamos a ver cuantos desvíos hay de la autovía al circuito. De momento veo una, veo una, veo una, sigo con una, a ver si en este otro sentido, pues no, y así. mmm, tampoco, entonces.. ¿Quéeee? Me quedo atónito viendo lo que acabo de descubrir.
Tito se da cuenta. ¿Qué pasa? me dice.
Y yo respondo a la pareja: ¿Sabéis lo qué es un cuello de botella en el argot automovilístico? Pues si no lo sabéis, muy pronto lo vais a entender. Y en directo además.
Ambos se han dado cuenta ya de lo que me refiero. 3 carriles completamente colapsados parar desembocar todos ellos en una única salida.
Pasa el tiempo muy lentamente. Y sigue pasando, y la cosa no va bien. Conforme avanzamos un par de kilómetros, un coche justo en el carril central provoca aún más atasco. Veo abierto el capó, veo colocado el triángulo… y veo la cara del conductor, móvil en mano. Cara de circunstancia. Se queda sin concierto, y provoca aún más atasco. Todos vemos su cara. Es por ello, que no hay ningún toque de claxon, sino todo lo contrario. Un compañero se ha quedado en el camino y todos intentamos imaginar su decepción. Seguimos adelante sin mirar atrás, avanzando centímetro a centímetro (literalmente hablando).
Pasa el tiempo, y han pasado ya dos horas, y aún nos quedan 11 kilómetros de atasco. Increíble. Hemos avanzado 4 kilómetros en más de dos horas. Completamente increíble. Y no dejaba de pensar, que no he vivido nada así.

Esta es una foto del atasco que se originó, al comienzo de la tarde
La ansiedad empieza a hacer estragos. La gente, incluido yo, empezamos a impacientarnos. Hago 3 ó 4 perrerías, de las que más tarde me arrepiento, pero en ese momento, no puedo evitar. Histeria, ansiedad, nerviosismo e impotencia al volante, provocan esas reacciones con el fin de avanzar puestos. Cuando ya Tito y FactorXXestán asustados, considero que hay muy poca ganancia, y no arriesgo más. 1 kilómetros nos queda, y son las 20:50. Imposible adelantar a nadie más. Tito sale del coche y oímos los primeros acordes de “Song to the siren”. Esto va muy mal. Llegamos a las 21:30 y la guardia civil no nos deja entrar. Nos desvía aún más lejos del circuito. Buscamos sitio para aparcar en el exterior del circuito, y durante 5 kilómetros, es imposible. No cabe en ningún lado. La guardia civil me dice, palabras textuales: “Déjalo donde puedas. No vamos a multar a nadie. No entorpezcas demasiado la circulación y ya está.” Yo flipo. Me acaba de decir un guardia civil, que aparque donde pueda. Es más, me acaba de decir, ¡que no entorpezca “demasiado” la circulación! Esto me hace reflexionar.
¿Desde cuando se me admite entorpecer un poco la circulación al aparcar?
Siendo un concepto tan abstracto e incontable el de “demasiado” ¿Cuánto considerará demasiado el guardia civil?
¿Y si lo dejo en mitad de un carril, pero con los intermitentes? ¿Lo considerará demasiado?
¿Y si lo dejo mitad arcén, mitad carril? ¿Entrará dentro de “demasiado”?
Al final opto por algo ilegal, pero sin entorpecer. A la rotonda. En medio. Con dos cojones.
Resultado: Imposible. Ahora maldigo el no tener un todoterreno, un SUV, una furgoneta, o simplemente un coche de serie, y no preparado para que esté al mínimo de distancia del suelo. Recuerdo las incontables satisfacciones que esa suspensión me ha dado, y rápidamente dejo de maldecir.
Segundo y definitivo intento. A la entrada de un carril de incorporación a la autovía. Mitad arcén, mitad carretera. Los coches pueden entrar a la autovía pienso. OK. Aquí se queda.
Luego veo que por mi parte, si pueden pasar, pero no creo que exista ningún coche que pueda llegar hasta ahí. La que se ha liado desde que hemos dejado la autovía!!! Increíble!!! Una moto se las vería y desearía para llegar hasta allí!!!
Nos dicen que caminemos por una carretera secundaria durante 20 minutos. Mentira. 20 minutos hasta llegar a la parte de atrás del circuito, de acuerdo. Ahora rodéalo para entrar, y vuelve a andar. Decidimos quedarnos allí.
Aquí ya, viene otra historia pero nada tiene que ver con lo que nos mueve a este artículo, podréis leerla aquí.
Volvemos al coche y camino a Valencia de nuevo. Del circuito a la autovía: NADIE. Totalmente despejada. Hasta me permito el lujo de descubrir la 5ª, marcha bastante desconocida 4 horas antes. Se nos ocurre mirar a la izquierda.
Coches, cocheS, cochES, cocHES, cOCHES, COCHES, máS COCHES, mÁS COCHES, MÁS COCHES, Y MÁS Y MÁS Y MÁS… Y SIGUEN, Y SIGUEN, Y SIGUEN, Y SEGUIMOS, Y SEGUIMOS, Y SEGUIMOS viendo coches y no dejamos de ver coches y… SANTO DIOS!!! MADRE DEL AMOR HERMOSO!!! ¿QUÉ COJONES ES ESO? ¿CUÁNTOS COCHES HAY ALLÍ? Gritan a la vez Tito y FactorXX. Esto lo he vivido, pienso mientras se exhibe una leve mueca, mero amago de sonrisa, en mi cara. Calculo distancias, y hay unos 15 kilómetros de atasco y son las 12 y 30 de la noche, y el concierto ya ha acabado hace una hora. Increíble.
Llegamos a Valencia, y allí acaba nuestra odisea.
Definitivamente, no he vivido nada igual.



Vaya rabia, vaya impotencia…la verdad que no habrá palabras para definir lo que sentirías…
y la culpa? de los Héroes? de la organización…
Por lo menos quédate con el recuerdo de los conciertos que los pudiste ver