Mi tío, pensador incomprendido, me dijo una vez: “Tendrás varios coches en tu vida. Y casi con toda seguridad que el siguiente será mejor que el anterior. Pero nunca tendrás uno, que te guste más que tu primer coche.”

Dicho y hecho. Ahora, barajando la posibilidad de pillarme un coche nuevo, no hago más que fijarme en ver las desventajas en comparación con el que tengo ahora.

Eso mismo debió pensar el protagonista de esta historia que leo en 20 minutos.

Se llama Clarence Cleveland Curtis. Este norteamericano, se compró en 1938, hace 69 años vamos (ahora el hombre tiene 84, u sea, cuando el tío tenía 15 años se lo compró) un coche aprovechando la gran depresión de EEUU. Concretamente un Ford A (el que os pongo en la foto ;) por 10 dólares(unos 7 euros).

fordA

Gracias a la gran depresión, un coche que valía 400 dólares, le costó 10 dólares… y quien le iba a decir que por ese precio… tendría coche para 70 años!!!!

Lo “único” que le ha hecho al todopoderoso automóvil ha sido cambiarle el motor por el de este Hudson Terraplane de 1940 (siguiente foto ;) ). Esto le hizo perder potencia, pero ganó en fiabilidad… y eso sí es indiscutible :D

hudson

Aunque ganaría una pasta, Curtiss no lo quiere vender. Le une un gran cariño amén de recuerdos a bordo, cómo la que según él ha sido la única mujer que ha besado en su vida, su difunta esposa Dorothy.

En las exposiciones, casi siempre es premiado como el modelo más feo de la exposición… pero, en mi humilde opinión, y sabiendo todo esto…

¿Alguien se atreve a decir que este coche no es bonito?

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